La luna nueva está al caer y me arrastra con ella.
Sé que no debería confiar tanto en la gente, no debería enamorarme con tanta facilidad, pero no lo puedo evitar.
Me gusta embobarme mirando a la luna descalza en mi balcón y eso en invierno no es lo mejor. Hago lo mismo con la gente que me gusta, la escudriño de arriba a abajo con descaro, chicos o chicas, hombres o mujeres.
Y aunque nunca sigo una cadena, ya que ha habido insistencia, con este último suman cinco manías o debilidades que alguien podría considerar malos hábitos. Luna nueva, espero a que me renueves.