La vida es un ciclo de interminable rutina. O un ciclo dentro de otro ciclo y otro ciclo más. Incontables ciclos.
Ciclos dentro de un mismo día gobernados por las necesidades biológicas de la alimentación, ciclos diarios de monotonía y sueño, ciclos semanales de quehaceres y tiempo libre injustamente repartidos y si te domina la luna, ciclos de estado de ánimo unidos a ella.
Ciclos estacionales dentro de un año, y un año tras otro año, peligrosamente similares.
Estoy pesimista, aún no me he recuperado de la luna nueva y falta mucho para la luna llena.