Luna llena, aquí estás, y yo pletórica de energía. Necesito más. Y me lo das. Fin de semana pasional, de absoluto desenfreno, Rocío y yo salimos descaradamente a ligar.
Conocimos a un par de chicos, atractivos en su justa medida, ni poco como para no gustar, ni mucho como para enganchar. Solo sexo sin complicaciones para una noche de pasión.
Entre risas y copas pasamos el rato hasta que decidimos irnos a mi casa, un pequeño apartamento de una habitación. Una copa más y para mí la cama, para Rocío el salón.
Mi amante empezó mejor de lo que me esperaba, o fue la euforia del alcohol, pero ocurrió algo que me sorprendió, aunque nada tenía que ver con él. La próximidad de mi amiga y la delgadez de mi puerta no dejaba mucha intimidad. Y la oí gemir.
Durante un momento en el que mi amante recorría mis muslos con su lengua cerré los ojos y me deleité con los gemidos de Rocío. Nunca la había oido así. Yo, voyeur de oidas, excitada de escuchar a mi amiga disfrutar.
Prestaba más atención a lo que ocurría en mi sofá que a lo que pasaba en mi cama y supe cuando la penetró. Y quise seguir el mismo ritmo con el mío. Me senté a horcajadas sobre él y me penetré. Y la oí gritar. Y quise gritar yo más y que ella también me oyese. Y seguro que me oyó, porque ella aún gritó más. La imaginaba excitándose de oirme como yo de oirla a ella.
Nos sincronizamos estupendamente, señales enviadas en forma de gemido placentero para acelerar, para frenar, para intensificar, para relajar. Ahora más profundo, ahora más rápido. Y más rápido, más intenso. Notaba que se acercaba al orgasmo. Y yo también, no quise quedarme atrás.
De pronto gritamos las dos, gemido orgásmico inconfundible y maravilloso que nos invadió a la vez y nos colmó de placer. Y sentí una plenitud difícil de explicar. Abandonando a mi compañero y plena como la luna llena.

Pre-cio-so. Clap, clap.
wow... yo me transporte a ese momento y se humedecio mi entrepierna...
Me ha pasado eso en 3 ocasiones con 3 amigas distintas...
La primera vez solo nos divida unas cortinas... y eso fue increible, no gemi, solo me limite a escuchar y sentir..
La segunda, fue con la amiga de mis fantasias... una de mis mejores amigas, tan buena, que hasta en mis sueños eroticos esta.. la escuche gemir, y venirse, aun nos separaba una habitacion de por medio..
La ultima fue con una amiga no tan amiga, en su casa, ella en la sala y yo en su cama, la escuche, y tuve ganas de unirme a ellos.. en esa ocasion si gemi, como tu, y me asegure de que ella tambien se excitaba conmigo...
Ahora quiero hacerlo escuchando...tambien mirando...y tocando...
Ouch... Pero qué descaro escribir sobre estas cosas tan íntimas! ;)
(te quedó estupendo)
Saludos.
He leido este relato dos veces ya. Tuve que leerlo de nuevo por razones de sobre excitacion, no podia concentrarme en mi trabajo.
Ahora, puedo con mas calma dejar mis pensamientos sobre tu mesa.
Este relato es tan increible. Y aunque no he tenido esa experiencia si he oido a ciertas amigas mias gemir cuando se masturban por telefono. Eso si es tremendo, oir la respiracion cambiar, casi sentir su piel mojarse.
Bueno un dia tendre que visitarte a ti o a Carrie, para tirarme un mejor espectaculo.
Gracias por este relato, fue divino.
Poeta... creeme, no tiene comparacion cuando lo vives...