Te fuiste. Mucho tiempo esperándote. Y no vuelves. Te echo de menos y sé que tú a mí también.

Me hiciste daño y a ello recurro para olvidarte. Pero no puedo. Los buenos momentos atacan a mi mente bloqueando mi razón y ya no recuerdo por qué te fuiste. Muchos amantes he tenido desde entonces, pero a ninguno he amado como a ti y ninguno me amó como tú lo hiciste.

No alcanzo a comprender qué te retiene, qué te hace estar lejos de mí. Me confiesas que aún me amas, que nunca has amado a nadie como a mí y que eres infeliz. Pero no vuelves.

Tu ausencia es mi desesperación. Bloqueado mi sentido del tiempo paso las horas esperando que vuelvas, que termine este paréntesis y todo vuelva a ser como antes.

Mientras tanto de todo me contengo y no vivo por esperar vivirlo contigo. Sé que hago mal porque quizá nunca vuelvas. Los dos tenemos que romper corazones amados para volver a estar juntos. Entre tanto te doy mis sueños y mis noches de luna llena.